18.6.09

El libro perdido aparece

Cuaderno de bitácora: estamos de enhorabuena. El libro perdido ha sido encontrado.
En el Barco Escuela hemos empezado la mudanza. Todo el mundo está haciendo inventario, sacando libros y mucho material diverso de los armarios y departamentos y los va metiendo en cajas. De repente, alguien me avisa de que en el camarote del Departamento de Inglés hay algunos libros de matemáticas. Me acerco al armario que me señalan. Me fijo en el cajón abierto, y allí se muestra una imagen familiar. Con un escalofrío me viene a la cabeza que aquél puede ser mi libro, el que un día desapareció sin dejar rastro. Tomo el ejemplar y hojeo las primeras páginas. En efecto, puedo comprobar que hay anotaciones mías en algunos ejercicios. No hay duda: es él.



Aunque el misterio sigue sin solucionar, podemos quedarnos tranquilos. Alguien (¿un duende?) tomó el libro y lo metió en un cajón del armario del camarote inglés. Debajo de mi libro había otros de otras materias, como si se estuvieran coleccionando, como si alguien los recopilara con algún afán. De momento no sabemos quién ha sido el responsable de la "travesura", pero he recomendado a los oficiales ingleses que hagan una investigación interna en su departamento.

¿Qué habrá pasado por el pensamiento de mi libro de texto durante todos estos meses de secuestro? Se ha perdido la participación en las clases; ha estado privado de la luz del sol oceánico, del aroma del aire marino, del sonido de las olas con el mar en calma y del estruendo de la tormenta rugiente. Ha estado protegido, calmado, durmiendo en la oscuridad cálida de un cajón ignorado, soñando con denominadores comunes, ecuaciones incompatibles y funciones decrecientes. Pero ha regresado, aunque sea tarde, y me ha dado un motivo más de alegría en el final de nuestro periplo. Parece imposible que una cosa tan trivial como un libro de texto sea protagonista de una aventura interesante.

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